Cinco películas que marcaron el inicio del Stop motion

El “Stop motion” es un anglicismo que se ha impuesto recientemente ya que su referente en castellano ha adquirido muchos términos diferentes: “animación en volumen”, “parada de imagen”, “paso de manivela”, “animación foto a foto”, “animación fotograma por fotograma” o “animación cuadro por cuadro”, sin que llegue a predominar ninguno en particular. A pesar de este enrollo lingüístico, todos ellos hacen referencia a una técnica de animación muy particular que emplea métodos fotográficos para registrar una sucesión de imágenes, en las que objetos inanimados son ligeramente manipulados entre cada toma para que al ser proyectadas en secuencia, brinden al espectador la sensación de movimiento.

El Stop motion se distingue de los dibujos animados y de la animación por computadora en que las imágenes para la secuencia no son “dibujadas” sobre la cinta, sino que son tomadas directamente de la realidad. Esta técnica puede considerarse artesanal ya que requiere la intervención directa de un artista para que con sus propias manos, dirija la animación cuadro por cuadro. Puede usarse un sinfín de materiales como arcilla, juguetes, plastilina, tiza, recortes de papel, arena, bloques de construcción, ¡incluso basura!

Siendo que fotografiar muchas veces un objeto en movimiento es básicamente la primera técnica de filmación ideada, no resulta extraño encontrar que la historia del stop motion esté entremezclada con el mismísimo origen de la cinematografía. En 1888 Louis Le Prince patentó una rudimentaria cámara para movimiento, en 1889 Friese-Greene creó su cámara “cronofotográfica”, y en 1893 Thomas Edison presentó su “kinetoscopio”. Toda esta tecnología fílmica causó mucho revuelo, así que entusiastas pronto comenzaron a experimentar con ellas. Uno de estos pioneros fue Georges Méliès, quien por pura casualidad descubrió el principio de la animación cuadro por cuadro.

Por arte de magia…

Una mañana de 1896 Méliès se dispuso hacer un documental sobre el tránsito que circulaba por una plaza. En medio del rodaje la manivela de la cámara se atascó, pero aunque tardó unos minutos en arreglar el desperfecto no se percató de que se había pausado la filmación, así que continuó captando imágenes. Su sorpresa fue grande cuando al proyectar la película, presenció como repentinamente un autobús se convirtió en una carroza fúnebre y donde antes había hombres, ahora aparecían mujeres como por arte de magia. Este primer truco cinematográfico que llamó “paso de manivela”, llamó su atención; Méliès previó que usando este efecto, el mundo de la ilusión y la fantasía podrían incursionar también en el ámbito cinematográfico. Pero aunque comenzó a aplicar el “paso de manivela” haciendo que las letras de los títulos de sus películas se movieran misteriosamente a lo largo de su trayectoria, muy pocas veces colocó la técnica al servicio de la historia.

1896 – Una pesadilla (Le cauchemar), Georges Méliès                       

Esta es una película muda del pionero Georges Méliès que no solo dirige, sino que también participa en ella como protagonista. En su época fue promocionada como una obra de fantasía; esta filmación francesa se hizo en exteriores aunque con un paisaje pintado de fondo.

Es un cortometraje muy corto, dura solo 1 minuto con 9 segundos. En ella se presenta a un hombre que aparece en su cama teniendo una pesadilla y es abrumado por una serie de visiones. Primero, una mujer cubierta con solo una sábana aparece a los pies de su cama y cuando intenta abrazarla, esta se transforma en un hombre negro bailando y tocando un instrumento musical, cae entonces al suelo lleno de terror. Luego el hombre negro se convierte en un mimo y el fondo cambia a un balcón donde se ve la luna. El mimo escapa, y la luna se acerca para mordisquear el brazo del durmiente. Cuando logra soltarse, surgen simultáneamente todas las apariciones en el balcón para atormentarlo. Finalmente despierta, y aliviado pero nervioso termina escondido bajo las sábanas.

1896 - Una pesadilla (Le cauchemar)
1896 – Una pesadilla (Le cauchemar)

1897 – The Humpty Dumpty Circus, Albert E. Smith y Stuart Blackton

La primera película animada basada en la técnica stop-motion aparece en 1898 por Vitagraph Studios de la mano de Albert E. Smith y J. Stuart Blackton con fines comerciales. Lamentablemente la película original se perdió, pero colocaba en escena un circo de juguete poco común, en el que sus pequeños acróbatas, payasos y animales, de repente cobraban vida y hacían sus rutinas.

Albert E. Smith fue quien tuvo la idea de hacer la animación mientras veía a su hija jugar con su circo en miniatura; convenció a su pequeña de que le prestara el circo y luego con paciencia fue manipulando los muñecos poco a poco y foto a foto, hasta lograr la animación. El libro de récords Guinness tiene registrado este film como la primera animación cuadro a cuadro de la historia.

1897 - The Humpty Dumpty Circus
1897 – The Humpty Dumpty Circus

1907 – The Haunted Hotel, Stuart Blackton

“El hotel encantado” fue un cortometraje mudo francés que alcanzó un gran éxito desde su estreno. Fue producida por Stuart Blackton en Vitagraph Studios, luego de estudiar cuidadosamente las películas de Georges Méliès, para perfeccionar la técnica del paso de manivela.

En el corto, tres personas buscan refugio de una tormenta en un hotel abandonado que resulta estar encantado. Desde el principio se hace gala de la técnica de stop motion, mostrando muebles que aparecen y desaparecen, y una vajilla de cubiertos que se mueven solos para servir comida a los asustados huéspedes.

Para muchos, este filme consolidó esta técnica como un recurso de animación sólido y versátil que podía incluso jugar un papel importante en la narrativa. Su fama inspiraría luego a muchos a usar este tipo de animación por cuadros, aplicándola a todo tipo de muñecos y objetos.

1907 - The Haunted Hotel
1907 – The Haunted Hotel

1908 – El Hotel Eléctrico, Segundo de Chomón

El español Segundo de Chomón trabajó en su juventud con Georges Méliès e inspirado por su creatividad, terminó aventurándose por su propia cuenta en diversos campos de la cinematografía. El Hotel Eléctrico fue un proyecto encomendado por la firma Pathé a Él, cuando ya era reconocido por contar con un amplio repertorio de trucos y efectos fílmicos bajo la manga.

Debido a la gran popularidad alcanzada por la película “El Hotel Encantado” de Blackton, la firma quería que Chomón usando los mismos elementos y efectos, produjera una versión superior a la cinta original estadounidense. El resultado final fue un rotundo éxito tanto en la taquilla como en el aspecto técnico, ya que Segundo de Chomón depuró el uso del paso de manivela hasta colocarlo al nivel de cualquier otro efecto visual consumado.

La película presenta un hotel completamente “automatizado”, en el que las maletas de los huéspedes llegan solas a las habitaciones y la ropa se guarda por sí misma en las gavetas y en el closet, donde incluso los cepillos pueden peinar el cabello de las damas como si tuviesen vida propia. En la película todo trabaja a la perfección en el hotel, hasta que el encargado del control electromecánico llega borracho a su trabajo y entonces todas las cosas comienzan a moverse de forma desordenada y caótica.

1908 - El Hotel Eléctrico
1908 – El Hotel Eléctrico

1912 – La venganza del camarógrafo, Wladislaw Starewicz

Aunque muchas películas aparecieron mostrando la animación cuadro por cuadro como una herramienta fílmica, pocos lograron presentar la técnica de stop motion como el ámbito donde una narrativa podría desarrollarse completamente. Aquí es donde Wladyslaw Starewicz mostró su genialidad, ya que fue un pionero creando mundos completos llenos de fantasía y de asombrosas marionetas que eran traídas a la vida gracias a la técnica de stop motion.

Starewicz produjo “La venganza del camarógrafo” mientras trabajaba en un museo como entomólogo. En su fascinación por lo extraño, construyó títeres con forma de insectos y los diseñó para que lucieran y se comportaran como humanos, pero en su genialidad, deliberadamente evitó que transmitiesen emociones para que la audiencia diera su propia interpretación al mensaje de la historia, con el propósito de añadir una cualidad reflexiva a la película.

Esta película que tiene una duración de 13 minutos, presenta a una pareja de escarabajos aparentemente felices con una vida rutinaria, hasta que se nos revela que el señor escarabajo frecuenta a escondidas un club nocturno, donde llega a tener un altercado con un saltamontes para estar con una libélula. El saltamontes humillado sale del lugar dispuesto a vengarse del señor escarabajo; es un camarógrafo, así que toma su filmadora y en secreto graba al señor escarabajo con la libélula. Mientras esto ocurre, descubrimos que la señora escarabajo no se aburre en casa, pues tiene un amigo artista al que invita cada vez que su marido sale a trabajar. Cuando el señor escarabajo llega de improviso a su hogar, les encuentra abrazados y comienza una pelea que termina con el señor escarabajo solo en la cárcel.

1912 - La venganza del camarógrafo
1912 – La venganza del camarógrafo

Han pasado muchos años…

A pesar del avance actual en efectos especiales y por computadora, y aún la animación por volumen o stop motion sigue siendo un medio único y especial con el que podemos contar historias maravillosas sin la necesidad de presupuestos millonarios. Todas estas películas ayudaron a inspirar y perfeccionar lo que ya casi se ha considerado un género en el universo cinematográfico.

Cada nueva película basada en la animación stop motion, es un reconocimiento a la obra de los insignes Méliès, Blackton, Chomón y otros tantos «desconocidos» que aportaron su talento, agudeza y creatividad para darle al cine la posibilidad de crear foto a foto, nuevas realidades llenas de fantasía.


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